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domingo, 3 de enero de 2016

Ciáurriz - Tutturro - Ermita San Urbano y Gascue. 2/1/2016

 Paseo deslucido por la lluvia que nos ha acompañado en la mitad del recorrido (el más interesante) que incluía la subida al Tutturro y la visita a la ermita de San Urbano.
 Ya tempranamente despuntan las primeras flores del año, el eléboro fétido, Helleborus foetidus, de repelente olor y con savia anestesiante si se frota uno las manos con ella.
 E igualmente los avellanos, Corylus avellana ya han sacado a relucir sus pendientes que anuncian el comienzo de su ciclo de reproducción.
 Estos pendientes no son otra cosa que "amentos", es decir, agrupaciones de flores masculinas muy sencillas formadas por una simple escama bajo la que se protegen varios estambres u órganos masculinos. Todavía no despuntan en la misma planta las flores femeninas para evitar una autopolinización.
 La ermita de San Urbano en proceso de restauración.
Parte trasera de la ermita de San Urbano.

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lunes, 20 de abril de 2015

Andoin - Legumbe. 18/4/2015

Ascensión a la cumbre de Legumbe desde la localidad de Andoin con visita a las cascadas de la zona.
Espectaculares las cascadas y caídas de agua que bajan de la sierra de Entzia.
 
Por muchas fotos que se pongan no se puede transmitir toda su belleza, frescura y armonía.
 
En la parte más alta una pequeña cascada musgosa.
El agua aunque no se aprecie discurre por toda la superficie de las rocas.
Al impregnar los musgos los empapa del carbonato cálcico que lleva el agua y reboza todo el musgo y otros restos orgánicos de este carbonato volviéndolos rígidos.
Con el tiempo la materia orgánica se descompone y queda solo el carbonato formando unas típicas rocas muy huecas, TOBAS, que al contener mucho aire son mucho más ligeras que el resto y se utilizan no solo como decoración sino en construcción de tejados o donde se necesitan rocas ligeras.
En estos barrancos umbríos encontramos ya la latrea, Lathraea clandestina que parasita las raíces de las hayas.
 
Los esporangios de las colas de caballo, Equisetum telmateia.
Por supuesto las violetas de bosques, Viola reichenbachiana
 
Y en los claros de la sierra dos hermanos, la anémone de los bosques, Anemone nemorosa con flores blancas y rosadas y la Anemone ranunculoides de flores amarillas.
Por supuesto las primaveras, Primula veris y escilas, Scilla lylio-hyacinthus

 
Otros dos hermanos, eléboros, el eléboro fétido, Helleborus foetidus más térmico y mediterráneo y el eléboro verde, Helleborus viridis, menos térmico y más propio de bosques caducifolios.

Cubriendo grandes superficies de los hayedos nos encontramos a la Corydalis bulbosa.
Aunque sin duda el mayor espectáculo nos lo dieron los narcisos.
El Narcissus pseudonarcissus var palidiflorus con sus brácteas externas más claras que la corona central.
No podemos olvidarnos de los magníficos paisajes del valle del Araquil
 
Del trabajo impresionante de los pico carpinteros sobre los hayas muertas en búsqueda de gusanos.

Y la guinda del día nos la puso el tiempo con una impresionante granizada que dejo el suelo blanco.

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