domingo, 11 de mayo de 2014

Sierra Urbasa. Bentaberri - Arleze - Zarbide - Dulanz. 11/5/2014

El recorrido de este sábado transcurre por el borde oriental de la Sierra de Urbasa, en torno a la Falla de Zunbeltz. Estacionando los vehículos en Benta Berri, junto al Km. 22 de la carretera Estella - Beasain nos introduciremos por las praderas de Zalbide (Poldje geológico) en busca de la histórica calzada que comunicaba la Merindad de Estella con la costa guipuzcoana. Tras un rato de ascender por esta cómoda vía, nos ladearemos un corto trecho hasta la embocadura de la profunda sima de Arleze. En este sombrío paraje invertiremos el sentido de la ruta y bajo la cobertura del espeso hayedo, a través de un PR, iremos hasta los rasos de las Bordas de Arróniz. Desde este punto en marcha de ida y vuelta, acumulando
escaso desnivel, se puede ganar la pelada cima de Dulantz. El retorno al lugar de partida lo haremos bajando por la preciosa Cañada de Aldabidia, hoy en día recorrida por el GR. "Senda del pastoreo".
Ruta realizada.
Vista del flanco del anticlinal de Andía y al fondo el Sinclinal colgado de Satrústegui. Se aprecian los "dientes" que ha dejado el pliegue erosionado que forma el valle de Ergoyena. E igualmente se observa la ladera desnuda de vegetación por la erosión del agua que luego forma las dolinas, simas y poljes.
El agua que cae a la sierra, parte se introduce por las fracturas de la caliza y llega a formar grandes simas como la de Arleze.
Justo a la derecha de la foto se ve una gran depresión producida por el hundimiento del terrenos a disolverse en profundidad la caliza y que constituye el poldje de Zumbelz.
El Erinus alpinus, una preciosa flor de los roquedos de montañas altas.

Los alhelíes o Cheiranthus cheiri, una Crucífera que en esta época tiñe de amarillo buena parte de nuestros roquedos calizos.

 
Los frutos de las hayas, los hayucos, recién germinados forman auténticos bosques de hayas incipientes.
Aquí vemos el haya saliendo del hayuco y todavía con la cubierta colgando.
La Pedicularis pyrenaica, una Labiada de los prados de montaña.
 
La Fritillaria pyreniaca.
Y la curiosa flora de la aguileña, Aquailegia vulgaris, con 5 pétalos como trompetas invertidas.
Aunque no es el tiempo idóneo también hemos tenido ocasión de observar algunos hongos como la Psathyrella candolleana.

Una preciosa colonia de yesqueros, Fomes fomentarius,
sobre una de las muchas hayas muertas por rotura de las nieves del invierno.

Aunque no lo parezca se trata de la forma inmadura o plasmodial de un Myxomiceto, el Fuligo septica, sobre un tronco en descomposición de haya.
También se ha dejado ver un Reptil que no hemos podido identificar.

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