domingo, 12 de octubre de 2014

Peña de Oroel . 11/10/2014

Recorrido la Peña Oroel de extremo a extremo; hemos visitado la ermita de la Virgen de la Cueva, de la que queda ya muy poco tras los derrumbes de las rocas que servían de tejado.
Matorrales del alto, en su mayoría vegetación residual resistente a incendios y pastoreo.
Entre otras destacan los erizones, Echinospartum horridum, un arbusto enormemente resistente al fuego y al pastoreo.
Los erizones protegen de la erosión el suelo, reducen la desecación de la tierra y constituyen un excelente refugio de plantas y animales tanto de la intemperie como de las agresiones del ganado o de las personas.
Buena parte de la ladera norte, sobre todo en su parte superior está ocupada por un magnífico bosque mixto de pino royo, abeto y haya. En la fotografía apreciamos el pino, Pinus sylvestris, y el abeto blanco, Abies alba.
Los erizones constituyen un excelente refugio para muchos seres vivos, tanto animales como vegetales. Un caso es la corona de rey, Saxifraga longifolia, una planta muy delicada típica de paredones que florece cada 4 o 5 años terminando ahí su existencia.
Otras especies vegetales como galampernas, Macrolepiota procera también buscan su refugio y humedad.
El mismo caso que este gran cuesco de lobo, el Lycoperdon utriformes o Calvatia caelata.
Detalle de los conglomerados que constituyen las partes más elevadas y resistentes a la erosión de la Peña Oroel y que representan los conos de deyección de los antiguos torrentes que desembocaban en la Depresión del Ebro.
La erosión selectiva de las capas de areniscas frente a las capas de conglomerados ha dado lugar a estructuras como la de la ermita de la Virgen de la Cueva.
Restos de la ermita que no han soportado la impresionante acción de la erosión hídrica.
Toda la zona, pero particularmente la ladera norte, más húmeda, estaba sembrada de una gran diversidad de hongos que se pueden ver más detalladamente en el blog Observaciones de hongos. Algunos de ellos hicieron las delicias de los amantes de la micofagia, es el caso de las gulas de monte, Craterellus lutescens.
Los champiñones de campo o bolas de nieve, Agaricus arvensis que aparecían en los claros herbosos de lo alto.
Innumerables curiosidades micológicas, aunque sin interés comestible, como las estrellas de tierra, Geastrum vulgatum.
Manos de mortero o cachiporras, Clavariadelphus truncatus.
O la famosa seta de los cuentos y de las hadas, la Amanita muscaria, que por cierto aunque aparece mucho en los cuentos de niños es una seta tóxica.
Aunque más escurridizos y difíciles de ver y sobre todo de fotografiar también vimos algunos representantes del mundo animal, como la Manthis religiosa, aquí tenemos un macho que todavía debe ser virgen ya que después de las cópulas la hembra se suele comer al macho.
Numerosos milpies, Ommatoiulus sabulosus, entre los erizones.
Un desgraciado topo que no sabemos por qué encontramos muerto en el camino.
Y tanto en el camino como sobre los erizones numerosos excrementos de zorros que como se puede ver en invierno se alimentan principalmente de frutos.

Ver reportaje completo.






















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